martes, 29 de noviembre de 2011

EN SENTIDO CRÍTICO (http://delsentidocritico.blogspot.com/):


¿QUÉ ES INJUSTICIA?

Todos los "valores éticos" tienen sus esenciales raíces en lo racional; por ello, para tener claro y aplicar correctamente un "valor ético", hay que empezar y seguir una coherencia racional. Exacto, lo justo -en sociedad- es una convivencia sin daños -equilibrada- porque, en precisión responsable, se valoran dignamente las personas y sus acciones.


Así es, puesto que las acciones humanas se sustentan en "valoraciones" -que es juzgar las cosas- y, tales, han de ser lúcidas y sensatas -nunca confusas-; si no, causarán daños: consecuencias inevitables al "mal valorar" o al "no reconocer".

(Entonces, la injusticia es un irresponsable "mal valorar" en confusiones, en prejuicios, en indiferencias porque... se da de lado "a todo lo que aclara" -a lo racional- en demostraciones.)

domingo, 6 de noviembre de 2011


Mentiras globalizadas

Autor: Guillermo Giacosa
Creen los neoconservadores que, si Barack Obama gana las elecciones, Bush debería “bombardear Irán, pues la amenaza iraní es demasiado grande para dejarla en manos de un demócrata timorato”. Me pregunto qué adjetivo utilizarán los neoconservadores para calificar a Bush, ya que decirle “timorato” constituiría un elogio para un presidente que ha logrado poner en rojo prácticamente todos los números de la economía de su país y ha multiplicado la inseguridad internacional como pocos lo habían hecho antes que él.

Chomsky opina que “el Gobierno de Irán merece una severa condena por muchas cosas, pero la amenaza iraní sigue siendo una desesperada elaboración de quienes se arrogan el derecho a regir el mundo, y consideran cualquier impedimento a su justo gobierno una agresión criminal. Esa es la amenaza principal que debe preocuparnos, como preocupa a las mentes más sanas en Occidente y a los pueblos del resto del mundo”.

Según las agencias secretas estadounidenses, los proyectos para construir armas nucleares de Irán cesaron en 2003 y, según un ex alto cargo de la Mossad (servicios secretos israelíes), un ataque de Israel a Irán, que forma parte de los deseos de la extrema derecha hebrea, perjudicaría a su propio país por más de 100 años.

Mientras los belicistas delirantes deshojan la margarita sobre si atacarán o no a Irán, en los EE.UU. el Ku Klux Klan (KKK) ha expresado que, políticamente, convendría que Barack Obama ganara las elecciones para así lograr la unificación de los blancos en contra de lo que ellos consideran la dominación negra. En esa hipotética guerra entre negros y blancos, estos últimos están seguros de ser los triunfadores.

Suena a broma o a delirio, pero es el punto de vista de sectores extremistas de la sociedad estadounidense que, disfrazados de demócratas o de republicanos, utilizan su influencia para potenciar conflictos bélicos en los cuales no está exento el componente racista que guía sus actos y que parece ser su único y gastado motor ideológico. Mientras EE.UU. padece una crisis más grave que la de 1929, con cifras que producen pavor como mostramos en un artículo anterior, un sector de sus grupos de poder, estimulado por Israel, se afana en propiciar un ataque a Irán que podría no excluir las armas nucleares, y otro habla de una suerte de Armagedon entre negros y blancos si Barack Obama llega a la presidencia. No diré que son poco serios; diré, simplemente, que habitan otro planeta. Ignoran que aquel donde están parados –y creen controlar– ha entrado en un proceso de descompensación medioambiental que debería supeditar a esa variable esencial, pues de ella depende la supervivencia del género humano, sus intereses coyunturales y los fanatismos irracionales sobre los que estos se apoyan.

Esta breve descripción de un aspecto del mundo actual expresa la incapacidad para afrontar de manera realista los problemas que afligen a la humanidad. Por desgracia, la prensa no suele cooperar en la imprescindible batalla para globalizar la conciencia sobre dichos problemas.

sábado, 5 de noviembre de 2011

demagogia.

(Del gr. δημαγωγία).

1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.

2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.


UNA PÁGINA CRÍTICA:

http://delsentidocritico.blogspot.com/
LA DEMAGOGIA


La demagogia consiste en el gobernar, o tomar iniciativas políticas de manera populista, es decir buscando satisfacer de manera simplista las demandas más triviales y emocionales del pueblo, en el corto plazo. Etimológicamente significa simplemente "guiar" o "llevar" a las personas o al pueblo.


Si bien al leer como definí este tipo de política, puede parecer algo bueno, incluso noble, pero en realidad es una forma emocional y cortoplacista de hacer política, en donde no se mira al futuro intentando construir un mejor país, sino que se buscan votos y apoyo apelando a los deseos más básicos y ciegos de los sectores populares en la población.

Un ejemplo muy burdo pero que sirve para representar el concepto sería el lanzar sistemáticamente billetes o cheques a las multitudes, literalmente; el pueblo se alzaría en ovaciones ante tan "noble" acto, entregando sus votos entre lágrimas de alegría, sin saber o pensar por un instante en las consecuencias: inflación y devaluación eventual del dinero, lo que llevaría a una situación aún más precaria del pueblo en el mediano plazo, una vez que se acabe el "regalo" - el mismo sueldo que recibían valdría menos, quedando así con un menor poder adquisitivo y peor situación para sus familias.

Te puedo dar un ejemplo concreto de la demagogia en mi país: los políticos se pelean para figurar en la tv "luchando" por el derecho de los ciudadanos a tener días laborales que terminen siendo feriados o libres para poder ver y disfrutar del mundial de fútbol. Por otro lado, se muestra en las noticias como el equipo campeón de hockey no tiene financiamiento para poder viajar al mundial, siendo campeonas del pasado certamen; las pérdidas que ocasionarían al país los días libres para ver el mundial son casi infinitamente mayores que el costo del viaje de las chicas del equipo de hockey, más allá de lo imaginable, pero qué importa. Asimismo otros dotados gimnastas luchan por encontrar financiamiento adecuado para sus actividades representando al país.

No es que exista un partido "demagógico", sino que si bien la democracia tiene muchísimos "pro", o sea cosas a su favor (mucho más que cualquier otro sistema), también tiene sus problemas, como la tendencia a caer en la demagogia, como ya lo señalaba Aristóteles en su época (de hecho no era partidario de la democracia como la conocemos - en su época los políticos ya empleaban recursos "sofistas" de argumentación para ganar votos y conquistar al pueblo con promesas vacías pero emotivas).
La política es aquella actividad que se refiere a la vida colectiva de los grupos de hombres organizados por la civilización, cuya orientación, administración, cuya orientación, administración de derechos y demás actividades tales como las artes, las ciencia, la enseñanza, la defensa nacional y la aplicación de la justicia, son ejercidas con prudencial sabiduría por los políticos en bien de la sociedad en general.

El político es y deberá ser siempre el hombre que ante el llamado insonoro de las necesidades públicas de la ciudadanía, responderá con comprometida solidaridad ante la problemática imperante de su época y las circunstancias de su pueblo, concibiendo fórmulas ideológica, jurídicas, planes socio-económicos y tecnológicos así como urbanísticos que por medio de la administración pública le sea permitido aliviar los males de su pueblo, gestionando la dación de leyes, normas y partidas presupuestales que determinen la realización y consecución de los cambios necesarios en el ordenamiento social de tal manera que beneficien a las mayorías sin detrimento del derecho justo de las minorías.

Mientras el místico está al servicio de lo Dios buscando la armonía humana, el político está al servicio de su pueblo tratando de conseguir la solución de sus problemas sociales.

Muy comúnmente se confunde al político con el demagogo y a la política con la demagogia. Es también verdad que muchas veces el político tiene mucho de demagogo y el demagogo mucho de político, pero es indispensable que aprendamos a diferenciar las características de cada uno de ellos.

La demagogia ha sido siempre el intrincado arte de los caudillos (demagogos) que tratan de gobernar por la dominación tiránica ejerciendo el poder caprichosa, imprudente y temerariamente, sin prever las funestas consecuencias que su administración deparará a sus gobernados. Unas veces impulsado por confusos sentimientos políticos y otras veces precipitado por sus voraces ambiciones de poder, el demagogo es y será siempre aquel que –prometiendo imposibles realizaciones y que ofreciendo reivindicaciones vengativas- despierta la conciencia pasional de las masas para hacerse al apoyo popular como medio de obtención del poder político, pero que una vez ubicado en su ansiada meta, ejercerá su voluntad con despótico absolutismo, oprimiendo y atropellando el derecho tanto de las mayorías como de las minoría Hay demagogias y demagogos tanto de izquierda como de derecha. Los unos conquistando la voluntad complicitaria de las mayoría y los otros la de las minorías para el logro de los mismos fines, pero por diferentes vías de acceso.

Mientras que el político jamás alcanzará ni ejercerá el poder gubernamental sin la voluntad la participación permanente y soberana de sus gobernados el demagogo siempre llegará a lograr el poder con engaños, emulaciones y por la fuerza de la violencia, sin dejar participar realmente a su pueblo aún cuando predique supuestas participaciones consignada a comprometidos colaboradores.

Si el político alcanza a lograr el poder, ejercerá su gobierno bajo el imperio del respeto de los derecho humanos, mientras que el demagogo siempre gobernará bajo el imperio del temor a la libre expresión, reunión o acción.

Mientras el político mantendrá una tolerancia elástica para las discrepancias ideológicas el demagogo será dogmático y absolutista, nadie más que él será portador del conocimiento cierto de que es lo que le conviene o no a su pueblo.

El mandato de un político se planificará siempre con miras a proporcionar a las mayorías lo que las minorías han logrado, sin detrimento del derecho de estos últimos. El demagogo buscará el desquite vindicativo y distributivo de lo logrado por las minorías, en su incapacidad de ayudar a evolucionar a la mayorías.

La demagogia es madre espiritual del anarquismo, porque engendra la codicia del poder a base de debilitar y destruir las estructuras del derecho y la justicia de la ética humana. La demagogia es fiel y constante aliada del anarquismo en su etapa inicial pero al cimentar su poder, comprendiendo el peligro que representa este su instrumento principal, tratará por todos los medio de aniquilarla de entre las conciencias de sus esbirros.

Si antes el demagogo (y la demagogia) sólo disponían de la fuerza de la violencia y la vulgar falsía de sus promesas, hoy, con la instrucción masiva ha evolucionado hasta lograr crear sutiles doctrinas con el uso paradójico de la “demagogia filosófica”, confundiendo el raciocinio de las mentes, conquistando sus ingenuas conciencias con promesas utópicas, convencionales o transitorias, hasta adjudicarse el poder. Esta estruendosa y cruel lucha que libran sobre el lomo de la tierra, desde los tiempos y, las conciencias, los principios generatrices del bien y del mal, ha escrito páginas gloriosas de la gesta libertaria de la humanidad, como también han manchado con sanguinolentos borrones ignominiosas etapas de nuestra existencia.

Ante esta caótica situación de nuestro mundo corresponde a los ciudadanos el derecho y la posibilidad de modificar el curso de los acontecimiento. Para ello es imprescindible que se cultiven los valores del civismo patrio, porque deben los gobernantes y ciudadanos dejar su legado a las generaciones venideras de un pasado ético que los dignifique y no un lastre delictivo que los avergüence.
Shikry Gama, el primer Civístico-(1974)